Por R.J. Morales | TX3DNews
McKINNEY, Texas — Hace dos años, cuando comenzó el debate sobre un nuevo centro islámico en McKinney, muchos vecinos insistían en que sus preocupaciones eran el tráfico, el estacionamiento y el tamaño del proyecto, no la religión.
Hoy, esa conversación luce muy distinta.
Durante la reunión del Concejo Municipal del 21 de julio de 2026, algunos residentes volvieron a hablar del tráfico y del impacto en el vecindario. Pero otros llevaron el debate hacia temas como la ley sharia, la seguridad nacional y lo que una residente llamó una “gran yihad”.
El proyecto prácticamente no cambió.
La conversación pública sí.
En 2024, el debate era sobre el desarrollo
La Asociación Islámica de McKinney lleva años reuniéndose cerca de Hardin Boulevard y Eldorado Parkway. Después de comprar un terreno cerca de Virginia Parkway y Crutcher Crossing, solicitó eliminar el límite de 15,000 pies cuadrados para construir un centro más grande.
Desde el principio, el personal de la ciudad aclaró que la audiencia no era para decidir si podía construirse una mezquita. Ese uso ya estaba permitido por la zonificación del terreno. Lo único que estaba en discusión era el tamaño del edificio.
Más de 100 personas acudieron a la audiencia de la Comisión de Planeación y Zonización.
La mayoría de los comentarios se enfocó en el tráfico, el estacionamiento, el drenaje, el acceso para vehículos de emergencia y la compatibilidad del proyecto con el vecindario. Varios residentes también dejaron claro que sus objeciones no estaban relacionadas con el islam.
“Esto no tiene nada que ver con la religión”, dijo Gina Duran. “Estoy segura de que son personas muy amables. Mi preocupación es el lugar y el tamaño del edificio.”
Representantes de la Asociación Islámica respondieron a esas inquietudes. Taha Khan, quien se presentó como vicepresidente de la organización, aseguró que no habría llamados a la oración por altavoces.
“No habrá contaminación por ruido. Todo será dentro del edificio”, dijo.
El arquitecto Rick Brown agregó que no habría bocinas en el exterior, mientras que la reverenda Molly Baum describió a los miembros de la congregación como “vecinos muy considerados”.
Al final, la comisión votó 6-0 para recomendar negar la solicitud al considerar que el edificio era demasiado grande para esa zona.
La asociación retiró la petición y decidió continuar con el proyecto bajo la zonificación existente del terreno, aprobada desde 1997.
En 2026, el tono cambió
Cuando el proyecto volvió al Concejo Municipal este año, algunos vecinos mantuvieron sus preocupaciones sobre el uso del terreno.
Nancy Robertson dijo que su inquietud “no tiene que ver con quién vaya a usar el edificio”, sino con si el lugar puede soportar un proyecto de ese tamaño.
Mary Jane Manning habló del tráfico cerca de una mezquita en Plano, mientras que Darlene Burke aseguró que tendría la misma postura si el edificio fuera una iglesia católica o bautista.
Sin embargo, conforme avanzó el periodo de comentarios públicos, el debate dejó de centrarse únicamente en el desarrollo del terreno.
Ashley Loudon pidió al concejo analizar el proyecto “no solo por el tráfico y el estacionamiento, sino por la naturaleza de lo que se está construyendo en nuestra comunidad”. También repartió copias de lo que identificó como un memorando de la Hermandad Musulmana y habló de una “gran yihad”.
Otros residentes plantearon preocupaciones sobre la ley sharia, la seguridad nacional, la posible radicalización de jóvenes, el uso de recursos policiales y si la ciudad necesitaría más vigilancia alrededor del centro islámico.
Un orador identificado únicamente como “John Doe” afirmó que “no hace falta otra mezquita en McKinney” y describió el proyecto como “otra forma de marcar territorio”.
A diferencia de las audiencias de 2024, cuando varios vecinos insistieron en separar sus preocupaciones del islam, durante la reunión del 21 de julio varios participantes relacionaron directamente el proyecto con temas religiosos, constitucionales y de seguridad nacional, además del tráfico y el impacto en el vecindario.
Lo que realmente podía decidir la ciudad
Después de escuchar los comentarios del público, el Concejo dejó de lado ese debate más amplio para concentrarse en una pregunta mucho más específica: qué autoridad tenía realmente la ciudad bajo la zonificación vigente.
El miembro del Concejo Municipal Patrick Cloutier explicó que, como la solicitud de rezonificación fue retirada en 2024, la Asociación Islámica puede desarrollar el proyecto utilizando la zonificación existente, siempre y cuando cumpla con todos los requisitos.
“Si construyen exactamente conforme a esa zonificación, sin pedir excepciones, ni este concejo ni la Comisión de Planeación y Zonización pueden detener el proyecto”, dijo.
También advirtió que rechazar un plano que cumpla con las reglas de la ciudad probablemente terminaría en una demanda.
“Nos van a demandar, van a ganar y la ciudad terminará pagando los honorarios legales”, señaló.
La votación
El Concejo Municipal de McKinney tiene previsto votar sobre el plano del sitio el próximo 4 de agosto.
La decisión no será sobre si debe existir un centro islámico en ese lugar, sino sobre si el proyecto cumple con las reglas de desarrollo ya establecidas para ese terreno.
Más allá del resultado de esa votación, las audiencias de 2024 y 2026 muestran cómo la conversación pública pasó de enfocarse principalmente en cuestiones de desarrollo urbano a incluir temas como la religión, la seguridad nacional y el papel del gobierno local.
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