Opinión | R.J. Morales | TX3DNews
Mientras muchas familias siguen preocupadas por el costo de la vida, los impuestos a la propiedad, el precio del seguro de vivienda y la seguridad fronteriza, el congresista del TX-03 Keith Self ha puesto sobre la mesa una propuesta muy distinta: eliminar la Enmienda 17 de la Constitución de Estados Unidos y poner fin a la elección directa de los senadores.
La iniciativa tiene pocas probabilidades de convertirse en ley. Cambiar la Constitución es un proceso deliberadamente difícil.
Pero esa no es la pregunta más importante.
La propuesta plantea un cambio fundamental en la manera en que los estadounidenses eligen a dos de los funcionarios más poderosos del gobierno federal. Más que debatir si llegará a aprobarse, vale la pena preguntarse por qué se considera necesario cambiar un sistema que ha estado vigente durante más de un siglo y qué significaría para la voz de los votantes.
Más que una lección de historia
Self sostiene que eliminar la Enmienda 17 devolvería a la Constitución su diseño original y haría que los senadores respondieran ante los estados, y no directamente ante los votantes.
Es un argumento constitucional legítimo.
Pero la historia, por sí sola, no basta para justificar un cambio a la Constitución. La verdadera pregunta es otra: ¿tendrían los tejanos una voz más fuerte con el nuevo sistema o una más limitada?
¿Quién le rinde cuentas a quién?
Este año quedó claro cómo funciona el sistema actual.
Los votantes republicanos decidieron que John Cornyn no sería nuevamente su candidato al Senado y eligieron a Ken Paxton.
No importa si esa fue la decisión correcta.
Lo importante es quién la tomó.
Fueron los votantes, no los políticos.
Con la propuesta de Self, esa decisión dejaría de estar en manos de millones de tejanos y pasaría a la Legislatura de Texas.
Quienes apoyan la propuesta sostienen que eso haría que los senadores respondieran más a los estados. Quienes se oponen creen que responderían menos a los ciudadanos.
Antes de cambiar la Constitución, los tejanos merecen saber por qué trasladar esa decisión de los votantes a los legisladores sería un sistema mejor.
La contradicción
Hace poco, Self acusó al Senado de “desafiar la voluntad del pueblo” por negarse a aprobar la Ley SAVE.
Ahí es donde esta propuesta plantea la pregunta más difícil.
Si el problema es que los senadores no escuchan a quienes los eligieron, ¿por qué la solución sería quitarles a esos mismos votantes el derecho de elegirlos directamente?
En lugar de preguntarse cómo lograr que los senadores respondan más al pueblo, la propuesta plantea si el pueblo debería seguir eligiéndolos.
Quienes respaldan esta idea sostienen que devolver esa facultad a las legislaturas estatales fortalecería el federalismo.
Pero sigue existiendo una pregunta válida: si el Senado ya no escucha a la gente, ¿cómo se resuelve eso quitándole a la gente el poder de elegir?
¿Qué significa esto para el TX-03?
Texas solo tiene dos senadores para representar a casi 32 millones de habitantes.
Esos dos senadores votan para confirmar a los jueces de la Corte Suprema, aprobar a jueces federales, confirmar a miembros del gabinete presidencial y decidir leyes sobre impuestos, seguridad fronteriza, atención médica y muchos otros temas que afectan directamente a las familias del TX-03.
Por eso este debate es diferente.
No se trata de elegir a otro representante estatal o a un comisionado del condado.
Se trata de decidir quién debe tener la última palabra sobre dos de los cargos federales más importantes que representan a Texas.
Durante más de un siglo, esa decisión ha pertenecido a los votantes.
Si eso cambia, los habitantes del TX-03 tendrán que preguntarse si están dispuestos a que la Legislatura de Texas tome, en su nombre, una de las decisiones políticas más importantes que hoy les pertenece.
Preguntas para ambos lados
Self propone cambiar la forma en que los tejanos eligen a una de las dos únicas personas que representan a todo el estado en el Senado de Estados Unidos.
Por eso es justo preguntarles a quienes apoyan la propuesta: ¿cómo fortalece la voz de los tejanos trasladar esa decisión de millones de votantes a la Legislatura de Texas?
Quienes se oponen también tienen una pregunta que responder.
Si mañana cambiara el control político de la Legislatura de Texas, ¿seguiría siendo un mal sistema o la respuesta dependería de qué partido tuviera la mayoría?
Antes de cambiar la Constitución
Self tiene todo el derecho de defender que eliminar la Enmienda 17 produciría un mejor sistema de gobierno.
Pero las enmiendas constitucionales no son leyes comunes. Cambian las reglas fundamentales de cómo funciona el país.
Hoy, muchas familias del TX-03 están preocupadas por el costo de la vida, el precio del seguro de vivienda, los impuestos a la propiedad, la seguridad fronteriza y lo caro que se ha vuelto el día a día.
Con todo eso sobre la mesa, es válido preguntarse por qué cambiar la manera en que los tejanos eligen a sus senadores se ha convertido en una prioridad.
Antes de pedirles a los tejanos que renuncien a un derecho que han ejercido durante más de un siglo, esa respuesta debería estar perfectamente clara.
